El pop romántico se cruza con el K pop
La tercera noche del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2026 marcó un punto de inflexión en la Quinta Vergara, al combinar el pop romántico latino con el fenómeno global del K‑pop en una misma jornada. Con Jesse & Joy como apertura, el comediante Esteban Düch en el bloque de humor y el debut de las surcoreanas NMIXX como número de cierre, el martes 24 de febrero se consolidó como una de las fechas más comentadas de esta edición del certamen.
Desde las 21:30 horas, con transmisión en vivo para Chile y gran parte de Latinoamérica, la señal de Mega y las plataformas asociadas encendieron su cobertura desde el anfiteatro de la Quinta Vergara, que nuevamente lució un lleno cercano a su capacidad total. El público ingresó temprano, en un ambiente marcado por carteles, banderas y merchandising tanto del dúo mexicano como del grupo de K‑pop, reflejando el cruce generacional y de gustos que proponía la parrilla de la jornada.
El encargado de abrir la noche fue el dúo Jesse & Joy, que regresó al escenario viñamarino consolidado como uno de los proyectos pop más queridos del continente. Con una puesta en escena cálida y centrada en sus baladas y medios tiempos, los hermanos mexicanos ofrecieron un recorrido por sus principales éxitos, reforzando el vínculo emocional con una audiencia que coreó de principio a fin cada estribillo. La prensa internacional ya había adelantado que serían uno de los “platos fuertes” de la tercera jornada, pronóstico que se vio confirmado en los minutos iniciales del espectáculo.
Tras el bloque de canciones del dúo, la noche dio paso al humor con la presentación de Esteban Düch, comediante de origen venezolano que asumió el desafío de enfrentarse por primera vez al llamado “monstruo” de la Quinta. Su participación estuvo vinculada también al desarrollo de la Competencia Internacional, donde fue mencionado como uno de los talentos emergentes en el marco del certamen. Sobre el escenario, apoyado en el formato de stand up, abordó temas cotidianos y experiencias migrantes, conectando con un público diverso que alternó risas y aplausos durante su rutina.
El tramo central y final de la noche estuvo reservado para uno de los hitos más comentados de Viña 2026: el debut de NMIXX y, con ellas, la llegada formal del K‑pop al escenario más emblemático de la música latina. Medios especializados destacaron en la previa que la agrupación se convertiría en la primera representante del género en presentarse en el festival, abriendo un nuevo capítulo en la historia del certamen. El show de las surcoreanas, apoyado en un amplio despliegue de pantallas LED, coreografías sincronizadas y una cuidada producción audiovisual, respondió a la alta expectativa del público juvenil, que desde temprano copó las localidades con lightsticks y vestuario inspirado en el estilo del grupo.
Mientras tanto, las competencias Internacional y Folclórica continuaron su desarrollo entre bloques, con representantes de distintos países presentando sus propuestas frente a un jurado mixto de artistas y rostros de televisión. Aunque la atención se concentró mayoritariamente en los número estelares, la organización recalcó el rol del festival como plataforma para nuevos talentos, reforzando el carácter competitivo que le dio origen.
En televisión y plataformas digitales, la combinación de pop latino y K‑pop fue leída como una apuesta arriesgada que apuntó directamente a la renovación de audiencias. La tercera noche logró instalar la sensación de estar ante un certamen que dialoga con los cambios de la industria musical global, sin renunciar al romanticismo tradicionalmente asociado a Viña del Mar. El resultado fue una jornada que dejó imágenes de euforia juvenil, baladas coreadas a todo pulmón y una Quinta Vergara que, una vez más, demostró su capacidad para transformarse al ritmo de los tiempos.
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